FACTÓTUM

Artículos de diversa índole, en especial, de corte cultural, que son publicados semanalmente en un diario de la colectividad peruano-japonsa llamado: Perú Shimpo. Los artículos incluyen: arte, ensayos, investigaciones, cuentos, temas de actualidad, etc. Actualmente, publico otros escritos, además de fotografías y pinturas que están relacionados a temas de mi interés -que por cuestiones de espacio-, no los puedo publicar en el periódico.

jueves, abril 27, 2006

Prof. Juana Miyashiro, DIRECTORA DEL COLEGIO HIDEYO NOGUCHI: Perspectivas sobre valores

¿Cree que en el Perú hay una crisis de valores?
Sí claro, se manifiesta en todos los niveles, es doloroso pero cierto, sobretodo cuando se ha recorrido tantos caminos y tropezado con cuadros que nos deprimen: falta de un núcleo familiar, irresponsabilidad, corrupción, falta de respeto, intolerancia, el quiebre de la sociedad de confianza -por mencionar algunos ejemplos-. Permíteme mencionar, a manera de homenaje al R. P. Hubert Lanssiers, amigo y consejero, gran defensor de la dignidad humana y promotor de los valores, una vivencia anecdótica: cierto día me comentó que mientras manejaba se le adelantó un lujosos automóvil, conducido por una señora acompañada por su menor hijo, tras unos 5 minutos de marcha se sorprendió de ver que la señora arrojaba por la ventanilla una caja térmica con desperdicios de pollo; el Padre detuvo su auto, recogió la caja y le dio alcance exclamando: “señora, señora se le ha caído esto” y le devolvió la caja por la ventanilla ante la mirada atónita de la mujer. Tal vez una acción cotidiana en Lima, pero un claro ejemplo de la crisis de valores que atravesamos.
¿Esa crisis se refleja en la comunidad peruano japonesa?
Desafortunadamente sí, y creo que en innumerables oportunidades, en las Asambleas de Representantes se ha tocado sobre el particular, eso significa que la comunidad peruano-japonesa es conciente del problema.
¿Cómo se podría revertir esa situación?
Cómo revertir... Es muy complejo, creo que se debe iniciar en el núcleo familiar que se deteriora cada día, luego en los centros educativos, las instituciones y la comunidad en general, la heterogeneidad de la crisis es tal, que necesariamente el modo de abordarla es en la práctica, pero requiere de una fuerte voluntad y perseverancia. Es necesario promover acciones de permanente vinculación con el ser humano, en forma armónica, porque solemos ver a los valores como algo sobreentendido e intangible, muchas veces somos conformistas y no buscamos comprender al mundo simplemente porque es más cómodo “pasarla y quedar bien”; es imperativo mirar la realidad, pero mirar esta crisis con lógica y precisión, analizarla y tener el coraje, el valor para decir !BASTA¡ y enfrentar el problema y deducir cómo hacer las cosas. Recordemos que sin cultura y educación no hay ningún proyecto económico ni social que tenga éxito y sentido, por ello es indispensable trabajar en la plática de los valores y así abrir la brecha y lograr avances, siempre en un marco de empatía y asertividad. (...) Ya se conoce el problema, creo que se cuenta con un diagnóstico y es hora de ver las alternativas y tomar decisiones, pero !YA¡.
¿Consideraría necesario un documento escrito en donde haya un consenso de valores?
Creo que documentos sobre consenso sobre valores existen (de las Asambleas de Representantes y otros), pero fundamentalmente es la “praxis”, sin ella todo es inconsistente y vano.
¿Quién debería ser el encargado de tomar la batuta e iniciar el proyecto?
Un proyecto de este nivel debe estar en manos de nuestra entidad Rectora, la “Asociación Peruano Japonesa” que es conocedora de las fortalezas y debilidades de la comunidad, proyectándolo con una gran cuota de sociedad de confianza. caravanas culturales que podrían complementarse con la difusión de obras de personajes japoneses que han laborado por el bienestar de determinadas localidades como Y. Amano, Izumi con las “Manos Cruzadas” en Huanuco, Hideyo Noguchi con la Fiebre de la Oroya, por nombrar algunos, asimismo mostrar el aporte de los nikkei notables de diversos departamentos a la comunidad peruana. Cabe destacar también la entrega que realizó la “Asociación de Ex alumnos de la Ex Escuela Lima Nikko” a los colegios de la colectividad de una colección de códigos de Urbanidad Japonesa o “Shushin”.
En el caso de la asistencia social, si bien es cierto existe un buen antecedente, hay issei y nikkei que no acuden a la APJ, por dignidad, desconfianza o desconocimiento, ellos tienen necesidades no sólo de un soporte de economía o salud, sino también de la presencia solidaria, amical, del calor humano, porque se sienten solos y abandonados.
Con la participación de todos, debemos promover acciones para lograr el cambio, acciones permanentes vinculadas con el ser humano; espero motivar a todos hacia la reflexión. Algo tenemos que hacer, -nos corresponde- porque nuestra crisis está en la pobreza cultural y educativa y por ende moral, aprovechemos de esta coyuntura para iniciar una cadena de práctica de valores !AHORA¡.
Para finalizar, a manera de reflexión considero que la APJ pudo muy bien haber captado y preparado líderes creativos y formados en valores en los últimos años y no concretizados en cuestiones rutinarias. Además me parece también que el Centro Cultural Peruano Japonés cumple una función más social que cultural.

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