FACTÓTUM

Artículos de diversa índole, en especial, de corte cultural, que son publicados semanalmente en un diario de la colectividad peruano-japonsa llamado: Perú Shimpo. Los artículos incluyen: arte, ensayos, investigaciones, cuentos, temas de actualidad, etc. Actualmente, publico otros escritos, además de fotografías y pinturas que están relacionados a temas de mi interés -que por cuestiones de espacio-, no los puedo publicar en el periódico.

miércoles, febrero 15, 2006

Un día con el Dr. TOMONORI ISHIKAWA: Un maravilloso ser humano

“Aprendes más con un profesor en una buena tarde de charla, café y conversación que en su mejor clase magistral” R. L.

El martes 2 de febrero tuvimos la suerte de poder disfrutar todo un día con el Dr. Tomonori Ishikawa, Profesor Emérito de la Universidad de Ryukyu en Okinawa, especialista en temas de inmigración. Mitsuya Higa, su hija y yo, lo llevamos a conocer las instalaciones de Perú Shimpo (en donde deseaba ver los archivos del diario en japonés) para luego recorrer el Callao. Me sentí y aún me siento privilegiado, ya que pude conocer al Dr. Ishikawa con mayor profundidad (ya lo había conocido en las coordinaciones previas a la conferencia sobre cultura Ryukyu e Inmigración de la 10º Conferencia WUB-Perú), me explicó en inglés lo que significa el “Kimochi de un Uchinanchu” textualmente lo expresó así: “Kimochi is very strong in Ryukyu Kingdom’s people” (“el Kimochi del la gente de Okinawa es muy fuerte”). Mitsuya se expresaba con él en japonés y nosotros en inglés. El Dr. Ishikawa conoció La Punta, y nosotros conocimos otra de sus tantas facetas, su enorme afición por la fotografía paisajística, la conversación y su tremenda humildad ya que nunca decía tener la verdad absoluta en sus manos.

Entre cuestiones académicas, preguntas sobre cómo somos los nikkei y en especial los sansei e interrogantes que le planteábamos, pasamos una tarde maravillosa e inolvidable. Quería conocer el puerto del Callao de donde partieron los japoneses deportados a “Crystal City”, las zonas del Puerto en donde todavía se mantienen en pie almacenes de aquella época, etc.

En ese día de conversación nos explicó como el “Sanshin” (mucho cuidado amigos uchinanchus, se dice “Sanshin” no “Shamisen” no son lo mismo) llegó primero de la China a Okinawa para transformarse luego en lo que se conoce como el “Shamisen” moderno en Japón (en las demás prefecturas). A ello puedo acotar que existen registros de un instrumento similar de tres cuerdas que se fabricó en el viejo Egipto y que pudo ser el patriarca del Sanshin.

El profesor Ishikawa se sorprendía con los contrastes desde el Swiss Hotel hasta La Punta, cómo era tan diferente Lima, pasamos por Marbella y mencionó en broma: “el agua de Okinawa es un poco mas clara” -reímos inmediatamente- ya que Marbella es realmente un “estanque” de agua turbia.

Le sorprendió mucho conocer al torero nikkei, Mitsuya, y le pidió que contara su historia; nos comentó que era algo increíble y que deseaba saber más sobre el suceso y revisó viejos diarios de Madrid y de Lima de la época. En todo el viaje, nunca dejó de tomar nota ni de proteger extremadamente su maleta puesto que le habían dicho que la zona era una de las más peligrosas del Callao. En realidad fue más susto que realidad.

Mi japonés tiene limitaciones, empero el inglés fue suficiente para aprender mucho sobre la cultura de Okinawa, sobre mis ancestros, el proceso de inmigración, etc. Ishikawa-san es una persona extremadamente amable, muy culta y con ese deseo de transmitir, de enseñar todo lo que sabe y lo que ha vivido, de compartir sus experiencias sin ningún tipo de egoísmo, de la manera más pura y desinteresada.

La crueldad del espacio (ahora que la letra es más grande y me impide escribir lo acostumbrado) me limita a contar una sola anécdota de aquella imborrable tarde: A la hora de la comida, en aquellos típicos locales de La Punta, el profesor deseaba comer sólo una sopa debido a que se sentía un tanto delicado y viajaba de retorno esa noche. La sopa que ordenó Mitsuya para Ishikawa-san fue una simple “parihuela”, lo que no sabía era su tamaño (sopera), se sorprendió tanto que pensó que era una para todos. No la pudo terminar. Cuando le dijimos que era para una sola persona, sonrió, para luego reír como diciendo “es imposible que un ser humano coma tanto” y luego brindamos a falta de “awamori”con Inka Kola -que afirmó le encanta- diciendo el tradicional “karí”.

¡Gracias Dr. Ishikawa Tomonori!

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