FACTÓTUM

Artículos de diversa índole, en especial, de corte cultural, que son publicados semanalmente en un diario de la colectividad peruano-japonsa llamado: Perú Shimpo. Los artículos incluyen: arte, ensayos, investigaciones, cuentos, temas de actualidad, etc. Actualmente, publico otros escritos, además de fotografías y pinturas que están relacionados a temas de mi interés -que por cuestiones de espacio-, no los puedo publicar en el periódico.

miércoles, octubre 26, 2005

¡Felicidades por su matrimonio! Yemi Miyashiro y Hideki Yonashiro

Normalmente “Factótum” trata temas de índole cultural, sin embargo, esta vez voy a hacer una excepción y quiero compartir con ustedes un hecho que me llenó de alegría la pasada semana, el matrimonio de Juan Yonashiro Maegushiku y de Ana Gisella Miyashiro Nakamura.

Yemi y Hideki celebraron su matrimonio civil la mañana del 19 de octubre y el religioso en la Iglesia Tenrikyo esa misma noche; quiero contarles las cosas que sucedieron horas antes del matrimonio y algunas anécdotas que he pasado con los ahora, “recién casados”.

La madrugada del 19 de octubre -el día de la boda-, a eso de la 1 de la mañana, conversaba con Hideki por teléfono y recordábamos lo que había pasado en casi 23 años de amistad. A Hideki lo conocí en Jishuryo, donde estudiamos juntos; ambos al unísono, nombramos a las tortugas, los viejos juegos de acero y la arena en dónde solíamos jugar. En ese entonces teníamos entre 3 y 5 años.

El Cegecoop “La Unión” llegó luego y con él, nuestra amistad se fortaleció terminada la primaria y a comienzos de la secundaria. Ambos recordábamos las vacaciones de 1991 y 1992 ya que solíamos ir a la piscina del Estadio La Unión en la mañana, para luego comprar discos compactos o jugar el ya, obsoleto “Super Nintendo” en las Galerías Brasil. Por esa época, antes de navidad, tratábamos que nuestros padres nos regalaran las mismas cosas, para así jugar juntos: Una bicicleta montañera. ¡Que mejor regalo!, y así entre la piscina, la música, los videojuegos y montar bicicleta, pasamos nuestros momentos de recreación a principios de la adolescencia.

Para Hideki, mis padres no eran el acostumbrado “nisan” o “nesan”, eran la tía Yuki o el tío Sumo; en mi caso ocurría lo mismo: Tío Nori y Tía Hiromi. En época de colegio, mientras estuvimos en el mismo salón, solíamos formar grupos de trabajo e íbamos de mi casa a la suya y viceversa, asimismo cuando de divertirse se trataba: el “Skate Park” ¿lo recuerdan?, estaba en Javier Prado, donde ahora está el terrapuerto de Cruz del Sur. Allí pasamos muchos fines de semana con nuestros ‘skates’, o en buen castellano, patinetas.

Luego de culminar la secundaria, Hideki y yo estudiamos en la Universidad Ricardo Palma, él Traducción e Interpretación que se encuentra en el mismo edificio que mi facultad, la de Psicología, razón por la cual, siempre mantuvimos contacto.

En la época universitaria, Hideki tuvo un notable acercamiento con la cultura de nuestros ancestros y aprendió a tocar el Sanshin, debo decir que a mi juicio es uno de los mejores exponentes de este instrumento en nuestro medio ya que no sólo lo toca, es capaz de leer y traducir las partituras japonesas a notas musicales occidentales, de la misma manera toca muy bien el piano, la guitarra, el bajo, la percusión y maneja con una simplicidad mágica los sintetizadores.

En esa conversación de madrugada tocamos y rememoramos más cosas, le dije que era el primer amigo de infancia que se casaba y que me sentía muy contento por que me dio el honor de ser su testigo de soltería.

Ya luego del matrimonio civil, Hideki me llama en la tarde y me honra nuevamente pidiéndome que dijera algunas palabras en la recepción de su matrimonio, cosa que me llenó de alegría ya que se presentaba la oportunidad que contara algunos detalles de estos 23 años de amistad, de cómo conoció a Yemi, entre otras tantas cosas. En mi vida -como psicólogo investigador y político universitario- he dado muchos discursos, pero nunca me había sentido tan nervioso y nunca había cargado con tanta responsabilidad: ¿qué decir?, ¿cuánto tiempo hablar?, etc. Le dije a Hideki que no iba a preparar nada, que hablaría más que de hechos, de sentimientos de “kimochi”.

Se casaron por lo religioso en una muy bella ceremonia en la Iglesia Tenrikyo de Santiago de Surco y la ceremonia estuvo a cargo del sacerdote Manuel Hachiya.

Los esposos llegaron a un conocido chifa de San Isidro a las 10.30 p.m., bailaron el acostumbrado vals y luego, el padrino, Eduardo Azato dirigió unas emotivas palabras felicitando a la pareja, hizo lo propio, el padre del Hideki, Nori Yonashiro quien junto con su esposa y los padres de Yemi, se encontraban tan radiantes como los recién casados.

Fuera de protocolo, me llamaron al estrado. Estaba muy nervioso y comenté algunos pasajes de nuestra infancia pero la anécdota más importante fue que un día de 1999, estaba escuchando unos discos de Wands y Nakayama Miho en la casa de Hideki y me comentó que iba a salir con una chica que le parecía muy culta, bonita e inteligente. Lo recuerdo con claridad, iban a ir a un cumpleaños. Ella hacía poco acababa de entrar a la universidad a estudiar la misma carrera que Hideki. ¿Quién lo iba a imaginar? Esa chica, 7 años después se convirtió en la pareja, compañera y esposa de uno de mis mejores amigos.

Yemi es una persona muy inteligente y culta que posee una sólida formación en valores; he sido testigo de cómo ha apoyado a su pareja en momentos muy difíciles, de cómo se indigna por las injusticias y es siempre fiel a sus principios: justicia, lealtad, solidaridad entre muchos otros. Yemi es una Dama en todo el sentido del término, ambos, Hideki y Yemi se complementan mutuamente y su relación hace aflorar lo mejor de cada uno de ellos y sobretodo, los hace crecer como seres humanos. Ambos son muy afortunados.

En la ceremonia no podía faltar algo que Yemi y Hideki adoran: la música okinawense. Se presentó el grupo “Tanoshi” (dirigido por Ria Tsuboyama) con el tema ‘Ashibina’ y ‘Chibariyo’, Los esposos Taira con la danza tradicional ‘Kanayo’. Y Hideki demostró sus cualidades musicales tocando el Sanshin y dedicando a su esposa las canciones ‘Asadoya Yunta’ y ‘Tanchame’. Por supuesto la ceremonia fue amenizada por “Seventy Seven” de Nori Yonashiro.

Yemi y Hideki: Saben que los quiero mucho, que son personas maravillosas y que les deseo lo mejor en esta vida juntos. Gracias por su amistad y me alegro que se hayan encontrado el uno al otro. Finalmente, aquí está la cita de Antoine de Saint-Exupery tal cual la debí decir en su matrimonio: “Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección”.

2 Comments:

  • At 6:15 p. m., Anonymous Anónimo said…

    FELICIDADES YEMI Y HIDEKI

     
  • At 8:49 p. m., Anonymous verolindapechocha said…

    Me gustó mucho este post, deberías escribir más de este estilo... Sobre las personas que quieres y odias...

     

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