FACTÓTUM

Artículos de diversa índole, en especial, de corte cultural, que son publicados semanalmente en un diario de la colectividad peruano-japonsa llamado: Perú Shimpo. Los artículos incluyen: arte, ensayos, investigaciones, cuentos, temas de actualidad, etc. Actualmente, publico otros escritos, además de fotografías y pinturas que están relacionados a temas de mi interés -que por cuestiones de espacio-, no los puedo publicar en el periódico.

domingo, octubre 02, 2005

¿CÓMO VIVIR BIEN?: "El arte del buen vivir" de Arthur Schopenhauer

Aquí presento algunas citas tomadas del libro "El Arte del Buen Vivir" del filósofo Alemán Arthur Schopenhauer. Pueden encontrar información sobre su vida y obra en: http://www.schopenhauer-web.org/

SOBRE LO QUE OPINAN DE NOSOTROS: “Nos haremos indiferentes a medida que conozcamos bastante bien la superficialidad y la futilidad de los pensamientos, los límites reducidos de las nociones, la mezquindad de los sentimientos, lo absurdo de las opiniones u el número considerable de errores que se cobijan en casi todos los cerebros, y a medida que aprendamos, por la experiencia, con qué desprecio se habla en ciertas ocasiones de cada uno de nosotros, cuando se cree que no lo sabremos, y sobre todo, cuando hayamos oído una vez con qué desdén hablan del hombre más distinguido media docena de imbéciles. Entonces comprenderemos que atribuir mucho valor a la opinión de los hombres es hacerles demasiado honor”.

SOBRE LOS GENIOS: “Esto nos explica al mismo tiempo cómo es que estos hombres de una especie tan rara no prestan a sus amigos, a su familia, al bien público, ese interés íntimo y sin límites de que son capaces muchos de los otros, porque pueden, en último caso, prescindir de todo, con tal de que se posean a sí mismos. Existe, pues, en ellos un elemento aislativo cuya acción es tanto más enérgica cuanto que los demás hombres no pueden satisfacerlas plenamente; así, pues, no pueden ver en esos otros a sus iguales, y aún sintiendo constantemente la desemejanza de su naturaleza en todo y por todo, se habitúan insensiblemente a vagar entre los demás hombres como seres de especie distinta, y a servirse, cuando sus meditaciones se fijan en ellos, de la tercera y no de la primera persona de plural”.

SOBRE EL HOMBRE VULGAR: “El hombre vulgar sólo se preocupa de pasar el tiempo; el hombre de talento de aprovecharlo”.

SOBRE EL HOMBRE DOTADO: “El hombre dotado de las fuerzas intelectuales predominantes, capaz de interesarse vivamente por las cosas por el camino de la inteligencia pura, sin inmiscuirse para nada en el querer, siente la necesidad de hacerlo. Este interés le transporta entonces a una región en la cual el dolor es esencialmente extraño, por decirlo así, en la atmósfera de los dioses de vida fácil. Mientras la existencia de los demás hombres transcurre en el entorpecimiento, y sus sueños y sus aspiraciones se dirigen hacia los intereses mezquinos del bienestar personal con sus miserias de todas clases; mientras que un tedio insoportable se apodera de ellos desde el momento en que no están ocupados en perseguir estos proyectos y quedan reducidos a sí mismos, siendo así que sólo el ardor salvaje de la pasión puede agitar esta masa inerte; por el contrario, el hombre dotado de facultades intelectuales preponderantes posee una existencia rica en pensamientos, siempre animada y siempre importante; objetos dignos e interesantes le ocupan en cuanto tiene ocio para dedicarse a ellos, y lleva en sí un manantial de los goces más nobles”.

SOBRE LAS NECESIDADES DEL HOMBRE DOTADO: “Es cierto que por eso mismo el hombre superior adquiere una necesidad de más que los otros hombres: la necesidad de aprender, de ver, de estudiar, de meditar, de ejercer (...) Esta necesidad del hombre inteligente es precisamente la condición que pone a su alcance goces cuyo acceso nunca estaría permitido a los demás; para éstos la belleza de la naturaleza y del arte, las obras intelectuales de toda especie, aun cuando se rodean de ellas, no son en el fondo sino lo que son para un viejo las cortesanas. Un se así privilegiado, además d su vida personal, vive una segunda existencia, una existencia intelectual, que gradualmente llega a ser su verdadero fin”.

LAS GANANCIAS DE UNA VIDA INTELECTUAL: “Una vida intelectual como ésta protege, no sólo contra el tedio, sino también contra sus perniciosas consecuencias. Resguarda, en efecto, contra las malas compañías y contra los numerosos peligros, las desgracias, las pérdidas y las disipaciones a que uno se expone al buscar toda su felicidad en la vida real. Así a mí, por ejemplo, mi filosofía no me ha dado a ganar nada, pero me ha ahorrado mucho”.

SOBRE EL HOMBRE QUE EMPIEZA A CULTIVARSE: “El hombre normal, al contrario, está limitado, para los placeres de la vida, a cosas exteriores, tales como la riqueza, la posición, la familia, los amigos, la sociedad, etcétera; en eso se funda la felicidad de su vida; así que esta felicidad se desmorona cuando pierde esas cosas o experimenta decepciones. Para caracterizar este estado del individuo podemos decir que su centro de gravedad está fuera de él. Por eso sus deseos y sus caprichos son siempre variables: cuando sus medios se lo permitan, tan pronto comprará quintas como caballos, o bien dará fiestas, luego emprenderá viajes, y, sobre todo, llevará una vida fastuosa; todo eso precisamente porque busca en cualquier parte una satisfacción venida de fuera; así el hombre extenuado espera encontrar en caldos y en drogas la salud y el vigor, cuyo verdadero manantial es la fuerza vital propia. Para no pasar inmediatamente al extremo opuesto, tomemos ahora un hombre dotado de una potencia intelectual que, sin ser excesiva, excede si embargo, a la medida ordinaria y estrictamente suficiente. Veremos a este hombre, cuando las fuentes exteriores de placeres lleguen a agotarse o no le satisfagan cultivar como aficionado alguna rama de las bellas artes o bien alguna ciencia, tal como la botánica, la mineralogía, la física, la astronomía, la historia, etcétera, y encontrar en ella un gran fondo de goce y de recreo. Con este motivo podemos decir que su centro de gravedad está ya en parte en él”.

Referencias

Schopenhauer, A. (1957). El arte del buen vivir. Buenos Aires: Central.

2 Comments:

  • At 5:47 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Yo he leido el arte de mear bien de Hush Puppie Schnauzer.

     
  • At 4:24 p. m., Blogger noemi vizcardo said…

    Es muy interesante lo que has publicado Andres, sé que la gente inteligente es la que es capáz de usar esta literartura en algo para su provecho,y gracias a Dios que el ser humano es inteligente bueno en gran medida.
    felicitaciones.
    Noemí Vizcardo.
    hablaquechua

     

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