FACTÓTUM

Artículos de diversa índole, en especial, de corte cultural, que son publicados semanalmente en un diario de la colectividad peruano-japonsa llamado: Perú Shimpo. Los artículos incluyen: arte, ensayos, investigaciones, cuentos, temas de actualidad, etc. Actualmente, publico otros escritos, además de fotografías y pinturas que están relacionados a temas de mi interés -que por cuestiones de espacio-, no los puedo publicar en el periódico.

jueves, septiembre 29, 2005

Simón Bolívar: El General en su Laberinto


Resumen

“El general en su laberinto” es la obra en donde se relatan los últimos meses en la vida de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios. Comprende aproximadamente desde principios del año 1830, hasta el 17 de diciembre del mismo año, fecha en donde Bolívar muere en la ciudad de Santa Marta.

Si bien es cierto, García Márquez nos relata el último viaje de Bolívar -eue comprende las ciudades de Santa Fe de Bogotá, Facarativá, Guaduas, Honda, Puerto Real, Ocaña, Mompox, Zambrano, Barranca Nueva, Cartagena, Turbaco, Soledad, Barranca de San Nicolás, y finalmente Santa Marta-, la grandeza de esta novela radica en la descripción de Bolívar, no como el hombre sin ningún defecto, como el héroe casi mitológico -que la historia nos ha hecho creer-, sino como el ser humano Simón Bolívar, con sus cualidades, defectos, pasiones, desengaños, amores, etc.

Es conocido históricamente que Bolívar tenía la idea de unir a la América Meridional para formar una sola patria, disfrutaba de la tenencia de poder, es así que en ese sentido se podría decir que era un tanto egoísta; a la vez, era un amante de las mujeres a tal punto que en la mayoría de lugares a donde llegaba por diversos motivos, tenía relaciones con jóvenes locales, a las que les decía cínicamente que las amaba; tenía un gran aprecio por los animales y criaba perros. La mayoría de ellos los había recogido en las calles (ya sea por lástima o por amor).

Nuestro “humano” libertador, (digo “humano” porque era un hombre de carne y hueso con virtudes y defectos) estaba acompañado de numerosos personajes, llámese: José Palacios, Belford Hinton Wilson, Francisco Paula Santander, Antonio José de Sucre, Fernando, Manuela Saenz, Rafael de Urdaneta entre otros. Gabriel García Márquez, se encarga a lo largo de toda esta novela, de describirnos con un detalle casi milimétrico a cada uno de estos personajes; por ejemplo, José Palacios era el mayordomo de Bolívar, lo apreciaba en extremo, nunca se quejaba, era una persona analfabeta pero muy culta, tenía una memoria increíble, atendía a Bolívar en todo sentido, lo escuchaba en los malos momentos y lo curaba de cuanto achaque padecía. A lo largo del presente trabajo, iré explicando a cada uno de los personajes y su trascendencia en la vida de Bolívar.

Una vida de gloria, de aclamación, de desengaños, de conflictos, de tristeza, de un laberinto interminable; de traiciones, de enemigos, de muy pocos amigos; de una muerte que llegó muy rápido, que acabó con la vida de un hombre, de un general, de uno de los generales más grandes de todos los tiempos. Esa fue la vida del libertador Simón Bolívar.

Algunas citas textuales que merecen ser reproducidas

1.- “Hasta su desnudez era distinta, pues tenía el cuerpo pálido y la cabeza y las manos como achicharradas por el abuso de la intemperie. Había cumplido cuarenta y seis años el pasado mes de julio, pero sus ásperos rizos caribes se habían vuelto de ceniza y tenía los huesos desordenados por la decrepitud prematura, todo él se veía tan desmerecido que no parecía capaz de perdurar hasta el julio siguiente”.

En esta cita, se aprecia el estado físico que presentaba Simón Bolívar, estaba enfermo, y muy envejecido por todo los trajines de la lucha libertadora.

2.- “Siempre tuvo a la muerte como riesgo profesional sin remedio. Había hecho todas sus guerras en la línea de peligro, sin sufrir ni un rasguño, y se movía en medio del fuego contrario con una serenidad tan insensata que hasta sus oficiales se conformaron con la explicación fácil de que se cría invulnerable”.

Bolívar, creía (o sabía que tarde o temprano iba a morir), es por esto que actuaba de esa manera frente al peligro, se arriesgaba en demasía.

3.- “El general volvió a tenderse en la cama con los ojos cerrados, y ella reanudó la lectura. Sólo cuando le pareció que él se había quedado dormido puso el libro en la mesa de noche (...) Luego embozó con una capa de campaña y salió de puntillas del dormitorio. Entonces el general abrió los ojos y le dijo con voz tenue a José Palacios: --Dile a Wilson que la acompañe hasta su casa --”.

Manuela Saenz, era la amante de Bolívar. No era solamente una amante pasajera, era la mujer que a lo largo de este último viaje lo apoyó -y la que es considerada universalmente como su pareja-, (este apoyo se refiere a un sentido moral, ya que no lo acompañó, sin embargo organizó movimientos Bolivaristas a lo largo del país).

4.- “Lo acusaban de ser el promotor oculto de la desobediencia militar, en un intento tardío de recuperar el poder que el congreso le había quitado por voto unánime al cabo de doce años de ejercicio continuo. Lo acusaban de querer la presidencia vitalicia para dejar en su lugar a un príncipe europeo”.

Colombia afrontaba momentos de una severa crisis política que se manifestaba en movimientos sociales en contra de Simón Bolívar. No lo querían en el país, lo acusaban de dictador e hasta intentaron matarlo en distintas oportunidades.

5.- “La prensa adicta al general Francisco de Paula Santander, su enemigo principal, había hecho suyo el rumor de que su enfermedad incierta pregonada con tanto ruido, y los alardes machacones de que se iba, eran simples artimañas políticas para que le rogaran que no se fuera”.

Francisco de Paula Santander (Casandro), era en otros tiempos, amigo del libertador, se encontraba desterrado en París por la supuesta vinculación en el intento de asesinato de Bolívar. Desde ese momento, se convirtió en su principal detractor, planificaba desde allá, los intentos por erradicarlo políticamente.

6.- “En vez de Palomo Blanco, su caballo histórico, venía montado en una mula pelona con gualdrapas de estera, con los cabellos encanecidos y la frente surcada de nubes errantes, y tenía la casaca sucia y con una manga descosida”.

García Márquez, en forma sarcástica nos hace ver que la pompa y la gloria que caracterizaba los anteriores viajes de Bolívar, había terminado. Ahora el lujo era solo un recuerdo, el libertador viajaba sólo con lo necesario.

7.- “El gran Mariscal de Ayacucho, su amigo entrañable. (...) El Mariscal Sucre se excusó. Era inteligente, ordenado, tímido y supersticioso, y tenía una dulzura del semblante que las viejas cicatrices de la viruela no habían logrado disminuir”.

Bolívar quería mucho a Antonio José de Sucre, lo estimaba no sólo por sus cualidades como militar, sino por su temple como ser humano. Cuando Sucre fue asesinado, Bolívar sufrió tanto por este hecho que recayó en su enfermedad.

8.- “--Empiece a perder--, le dijo el general Carreño. Aunque sea como un acto de consideración por un amigo en desgracia.
--Me resisto a hacerle a nadie semejante afrenta--, dijo Wilson con un punto de Ironía.
-- !Es una orden !--, dijo Carreño.
Wilson, en posición de firmes, lo miró desde su altura con un desprecio imperial. Después volvió a la mesa y empezó a perder. El general se dio cuenta.
--No es necesario que lo haga tan mal, mi querido Wilson--”.

En el pueblo de Guaduas, Bolívar jugó cartas con sus edecanes y parte de la comitiva; comenzó ganando, luego perdió y continuó perdiendo (a Bolívar, no le gustaba perder, era muy obstinado y por esto organizaba una y otra partida más). El general Carreño le ordenó a Wilson que perdiera. Wilson se negó primero, luego obedeció. El libertador se dio cuenta de esto y dio por terminada la partida.

9.- “El primer día de navegación pudo ser el último. Se hizo noche a las dos de la tarde, se encresparon las aguas, los truenos y los relámpagos estremecieron la tierra y los bogas parecieron incapaces de impedir que los botes se despedazaran contra los cantiles. El general observó desde el cobertizo la maniobra de salvación dirigida a gritos por el capitán Santos, cuyo genio naval no parecía suficiente para semejante disturbio. La observó primero con curiosidad y luego con una ansiedad indomable, en el momento culminante del peligro se dio cuenta de que el capitán había impartido una orden equivocada. Entonces se dejó arrastrar por el instinto, se abrió paso entre el viento y la lluvia, y contrarió la orden del capitán al borde del abismo.
-- !Por ahí no--, gritó. -- !Por la derecha, por la derecha, carajos !-- (...) El capitán Santos se hizo a un lado consciente una vez más de haber confundido babor con estribor, y esperó con humildad de soldado hasta que él lo buscó y lo encontró con una mirada trémula
--Usted perdone capitán--”.

A pesar que Bolívar dio una orden correcta, y ésta salvó la vida de todos los pasajeros y tripulantes de la embarcación, se disculpó ante el capitán por haber faltado a su autoridad. Esto demuestra la rectitud del libertador.

10.- “--La verdadera causa fue que Santander no pudo asimilar nunca la idea de que este continente fuera un sólo país--, dijo el general”.

Esta era la verdadera causa por la cual Santander estaba en contra de Bolívar. Santander llegó a ser presidente de Colombia una vez muerto Bolívar.

11.- --¿Sólo Manuela quedaba ?--, le preguntó.
--Todas se quedaban--, dijo en serio el general. --Pero Manuela más que todas--.
Montilla le guiño un ojo a O’Leary, y dijo:
--Confiésese, general: ¿Cuántas han sido ?--
El general lo eludió.
--Muchas menos de las que usted piensa--, dijo.
En la noche, mientras tomaba el baño caliente, José Palacios quiso aclararle las dudas. --Según mis cuentas son treinta y cinco--, dijo. --Sin contar las pájaras de una noche, por supuesto--. La cifra coincidía con los cálculos del general, pero éste no había querido decirlo durante la visita”.

Esta cita nos relata que Manuela queda en su recuerdo así como todas las mujeres que han pasado por su vida. No quiso alardear de la cantidad con las que se había involucrado.

12.-“La única contrariedad que le causó su condición de pardo fue el se rechazado por una dama de la aristocracia local en un baile de gala. El general pidió entonces que repitieran el valse, y lo bailó con él”.

José Laurencio Silva, un oficial de Bolívar, fue rechazado por ser moreno en un baile, por ende, Bolívar se indignó por este hecho y bailó el valse con él.

13.- “El general no había intentado nunca suprimir aquellos ritos de fatalidad, pero el envenenamiento de los perros le parecía indigno de la condición humana. Los amaba tanto como a los caballos y a las flores”.

Al estar Bolívar en Cartagena, se da con la sorpresa que existía el mal de la rabia; la solución de las autoridades del pueblo fue el exterminio de todo perro callejero. Bolívar se sintió profundamente conmovido por esto, pensó que en sus largos años de gobierno, nunca hizo nada para remediar la matanza indiscriminada de animales.

14.- “A José Palacios le partía el corazón cuando lo encontraba tratando de hacerse las cosas domésticas que siempre le habían hecho sus criados, o sus ordenanzas y edecanes, y no tuvo consuelo cuando lo vio vaciarse encima todo un frasco de tinta tratando de envasarla en un tintero”.

Su mayordomo, era un buen hombre, se preocupaba por Bolívar como si fuera su padre, lo ayudaba a bañarse, a vestirse, lo escuchaba, y siempre estaba a su lado.
En su testamento, Bolívar lo recompensó muy bien por todo el tiempo de servicio ininterrumpido.

15.- “--Carajos--, suspiró. -- !Cómo voy a salir de este laberinto !--”.

Esta frase me parece muy ilustrativa, Bolívar se da cuenta que sus días en la tierra de los vivos se están agotando y pronuncia esta frase en alusión a esto.

16.- “Examinó el aposento con la clarividencia de sus vísperas, y por primera vez vio la verdad: la última cama prestada, el tocador de lástima cuyo turbio espejo de paciencia no lo volverá a repetir, el aguamanil de porcelana descarchada con el agua y la toalla y el jabón para otras manos, la prisa sin corazón del reloj octogonal desbocado hacia la cita ineluctable del 17 de diciembre a la una y siete minutos de su tarde final. Entonces cruzó los brazos contra el pecho y empezó a oír las voces radiantes de los esclavos cantando la salve de las seis en los trapiches, y vio por la ventana el diamante de Venus en el cielo que se iba para siempre, las nieves eternas, la enredadera nueva cuyas campánulas amarillas no vería florecer el sábado siguiente en la casa cerrada por el duelo, los últimos fulgores de la vida que nunca más, por los siglos de los siglos, volvería a repetirse”.

En esta magistral narración, la más bella del libro, llena de colores y formas, García Márquez nos hace sentir los últimos momentos de vida de Simón Bolívar, este párrafo no necesita comentario ninguno. Canta por sí mismo.

Conclusiones

La historia nos enseña -de forma errada- que los que participan en ella son seres sin defectos, son semidioses que tienen la solución de los problemas en sus manos. “El General en su Laberinto”, nos muestra lo contrario, podemos apreciar al General Simón Bolívar como un ser humano con defectos y virtudes, resaltando no al genio militar y gran estratega, sino a una persona llena de bondad, ternura, amor, odio, terror, rencor, etc.

Este libro no desbarata al mítico Bolívar, más bien afianza su grandeza, la grandeza de uno de los hombres más geniales e importantes del antepasado siglo, un hombre que acabó con centurias de dominación española en nuestras tierras, tierras americanas, libres, gracias a él.

0 Comments:

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un vínculo

<< Home