FACTÓTUM

Artículos de diversa índole, en especial, de corte cultural, que son publicados semanalmente en un diario de la colectividad peruano-japonsa llamado: Perú Shimpo. Los artículos incluyen: arte, ensayos, investigaciones, cuentos, temas de actualidad, etc. Actualmente, publico otros escritos, además de fotografías y pinturas que están relacionados a temas de mi interés -que por cuestiones de espacio-, no los puedo publicar en el periódico.

miércoles, setiembre 21, 2005

NACIÓN PROZAC: Mis sueños están contaminados de parálisis

Este artículo tratará de llevarlos por un instante a aquel mundo que muchas veces ignoramos de manera supina, al mundo de la enfermedad mental; un mundo escondido y escindido, una compleja situación que es percibida como “estigmatizante”, como algo que se debe ocultar, más aún si la persona que padece el problema, toma fármacos o acude a terapia.

Las más de las veces, lo primero que pasa por nuestras mentes al escuchar la palabra “trastorno mental” es aquel vagabundo sucio y harapiento, hablando incoherencias en la calle, tirando de plásticos atados precariamente y con un palo de escoba, cual bastón en la mano derecha. Aquí no pretendo referirme a ese tipo de problema, quiero centrarme en aquel que pudo pasarle a usted, a un miembro de su familia, o a un amigo: la depresión.

Elizabeth Wurtzel escribió el libro “Nación Prozac” relatando su vida perennemente sujeta a la angustia, a la soledad, a la desesperanza, al vacío y sobretodo, al profundo dolor de padecer una enfermedad que no es percibida como tal por la gente, vale decir, que no es entendida. De la misma manera, esta biografía también narra como la autora pudo salir de aquel hoyo en el que se encontraba con mucho apoyo psicoterapéutico y una sustancia química novedosa a comienzos de 1990: el “Hidrocloruro de Fluoxetina” que laboratorios Eli Lilly comercializa bajo el nombre de Prozac®.

Wurtzel relata: “La medida de nuestra sensatez, la piedra angular de nuestra cordura en esta sociedad es nuestro nivel de productividad, nuestro tributo a la responsabilidad, nuestra capacidad de conservar un empleo. Cuando uno se halla en ese punto en el que a duras penas consigue aparecer en el trabajo o pagar las facturas, sigue estando bien o, al menos, bastante bien. Existe el deseo de no reconocer la depresión en nosotros, o en aquellos cercanos a nosotros. Es una necesidad tan apremiante que muchas personas prefieren pensar que hasta que uno salga volando por una ventana no existe problema ninguno”. Las gente suele pasar por alto a la depresión, no dándole la importancia debida, he conocido muchos casos de personas con problemas similares que al narrar su enfermedad han recibido las siguientes respuestas: “arregla tu cuarto para que no pienses mucho”, “sal y diviértete con tus amigos”, “anda a comer un helado, eso te ayudará”. La depresión es una enfermedad real, tan real como una apendicitis o una hepatitis pero la gran diferencia es que no se la puede ver, esta allí simplemente, no hay fiebre, quirófano o antibióticos que den fe de ella.

“En el transcurso de la vida hay sinsabores, hay dolor y tristeza, todo lo cual, a su debido tiempo es normal; desagradable, sí, pero normal. La depresión se sitúa en una dimensión distinta porque entraña una ausencia absoluta: ausencia de afecto, ausencia de sentimiento, ausencia de respuestas, ausencia de interés. El dolor que se siente en el transcurso de una grave depresión clínica es el intento desesperado que realiza la naturaleza para llenar de alguna manera ese vacío. A pesar de todos los intentos y de todos los propósitos, la persona que sufre una profunda depresión no es mas que un muerto viviente. Y lo más aterrador es que si se le pregunta a alguien que experimenta la angustia de la depresión cómo ha llegado ahí y si se le pide que señale el punto de partida, nunca sabrá hacerlo, quizá responderá ‘gradualmente, y, luego de repente’”.

El texto de Elizabeth Wurtzel es una de las mejores descripciones de lo que es y representa padecer un problema de este tipo. Wurtzel proviene de una familia disfuncional (padres divorciados, peleas constantes entre los padres, sobreprotección de un lado, falta de cariño por el otro, etc.) que ocasionó mucho sufrimiento a la niña; ya de adolescente, era considerada extraña por sus compañeros. En una parte del libro menciona: “Lo que yo necesito en realidad, lo que de verdad estoy buscando es algo que no puedo expresar con palabras. No es algo verbal: necesito amor. Necesito algo que empieza a ocurrir cuando se apaga el cerebro y se en enciende el corazón. Y sé que está ahí, en alguna parte, sólo que no lo siento”.

La inteligencia de la autora la llevó a principios de su juventud a estudiar en la universidad periodismo y ganar diversos premios por sus publicaciones, sin embargo, a la par con este envidiable éxito, Elizabeth pasaba de médico en médico, se encontraba inmersa en un mundo de alcohol, drogas y sumida en una profunda depresión que se acentuaba contundentemente con problemas que podríamos considerarlos “normales” para una joven de su edad (llámese rupturas sentimentales, peleas con amigos, problemas en el trabajo, etc.). Sus amigos no sabían como reaccionar ya que ella, al estar enferma, vivía con mayor intensidad los problemas, es más, sufría infinitamente más de lo que cualesquiera de nosotros podría soportar. Sus amigos no pudieron sobrellevar su enfermedad y mucho menos sus parejas sentimentales debido a que nunca llegaron a comprender la magnitud del problema: la abandonaron. La depresión es así, una ecuación muy compleja en donde tienen que ver factores biológicos como ambientales que si se dan en los momentos y lugares precisos, desencadenan la enfermedad. Y así pasa con otro tipo de problemas como las fobias, los ataques de pánico, los trastornos obsesivo-compulsivos, etc.

Wurtzel fue una de las primeras personas tratadas con Prozac© y a la fecha de culminación del libro, estaba tomando esa cápsula “blanquiverde” por casi 6 años. La Fluoxetina no la curó, pero le brindó un camino hacia su recuperación, le dio un espacio a su organismo para que tomara aliento y siga adelante.

Actualmente la autora es periodista de la revista “Rolling Stone” y si bien es cierto ha presentado recaídas, las puede controlar con medicación y psicoterapia. En una sociedad como la actual, donde a diario las personas conviven con la disfuncionalidad en todos los ámbitos, los seres humanos debemos aprender a comprendernos y escucharnos. No pretendo decir que la Fluoxetina sea la salida para la depresión u otro tipo de enfermedades, más bien, quiero decir que la enfermedad mental es como cualquier otra enfermedad en el sentido que debe ser tratada por un especialista y no ocultada. Ya pasaron las épocas en las cuales la gente se escandalizaba al escuchar que tal o cual persona había acudido al psiquiatra o al psicoterapeuta.

El texto “Prozac Nation” fue llevado a la pantalla en el 2003 por Erik Skjoldbjærg, teniendo a Christina Ricci como Elizabeth Wurtzel. Esta película es fácil de conseguir -a diferencia del libro- y es una muy buena adaptación de la esencia de la obra.

12 Comments:

  • At 5:32 p. m., Anonymous maju hierba said…

    La tragedia respecto a la depresión, es que sociedades como la nuestra, que presenta un alto índice de esta enfermedad, no la han incluido en su agenda prioritaria. Los seguros sociales no la cubren, o lo hacen deficientemente. Esto contribuye a la incomprensión para con los enfermos, se piensa que lo suyo es simple pereza o apatía o rebeldía sin causa.

    El libro Nación Prozac es un amargo testimonio de una epidemia equivalente a la del VIH. Tuve la oportunidad de leerlo y sentirme identificada en muchos aspectos. Cierto, nada jode más que el hecho de que te digan que haciendo algo se te va a pasar cuando precisamente lo que hace la depresión es neutralizar tu capacidad para las actvidades. Es como decirle tu puedes "camina" a un mutilado.

    Felicitaciones por el artículo.

     
  • At 9:18 p. m., Anonymous JJ said…

    Mucha gente cree que la depresión es un estado anímico pasajero, he ahí la frase ligera.."estoy con la depre".Se necesita hacer campañas para que la gente tome conciencia de este mal.
    Te felicito por el artículo,lo voy a recomendar.

     
  • At 9:19 p. m., Anonymous JJCustodio said…

    Mucha gente cree que la depresión es un estado anímico pasajero, he ahí la frase ligera.."estoy con la depre".Se necesita hacer campañas para que la gente tome conciencia de este mal.
    Te felicito por el artículo,lo voy a recomendar.

    9:18 PM

     
  • At 10:36 p. m., Blogger Kat said…

    Tuve la oportunidad de ver la película que mencionas, sin embargo discrepo en algo contigo: Esa realidad no la desconocemos, simplemente no la aceptamos. Es fácil tirar la piedra y esconder la mano, o filosofar experiencias que "nunca hemos sentido"
    A mi parecer la magnificencia de la obra radica en la sinceridad de lo expresado. El dolor no es ajeno. Es personal.

    Profundizo en:
    http://ipsolateral.blogspot.com/2005/08/sola-creer-que-la-depresin-era-el-peor.html

    También cree un post en base a lo que me inspiró la película:
    http://ipsolateral.blogspot.com/2005/08/depre-yo.html

     
  • At 11:03 p. m., Blogger F said…

    oye Kat
    TU LO SABES TODO?

    -----

    y esa foto??

    -----

    se vende fluoxetina a
    mitad de precio
    preguntar
    en Opio en las Nubes

     
  • At 5:20 p. m., Anonymous Liz said…

    Lamentablemente para lagunas personas ese tipo de medicamentos jamás llegó porque no se había descubierto, mi tía se suicidó porque era maníaco depresiva y mi tío que ahora está bajo tierra jamás la ayudó. Tengo 37 años y ella falleció cuando yo tenía 14 años y todavía la extraño y no me he olvidado de ella, pues prácticamente me crió porque a mi madre le importaba un bledo mi vida.
    Sayonara
    Un beso
    Y gracias por el artículo seguramente este medicamento salvará a más de una persona del suicidio.

     
  • At 9:51 p. m., Blogger Kat said…

    No, simplemente opino como todos. Creo que el a mi parecer es muy claro.
    La próxima te envío un poster...
    a ver si la venta de pastillas aumenta.

     
  • At 4:31 p. m., Blogger Dinorider d'Andoandor said…

    el punto es que la mayoría de gente que necesita ayuda psiquiátrica se niega a aceptar que la necesita

     
  • At 10:04 a. m., Blogger Cëşşar said…

    conocí gente, entre ellos amigos, que fueron víctimas de la depresión, algunos de ellos siguen vivos, pero espero siempre con temor el horror de la tragedia.
    Wurtzel no miente: "...vivía con mayor intensidad los problemas". Resulta hostigante ver como afrontan sin éxito esos problemas, tan cotidianos para nosotros... los "sanos".

     
  • At 1:18 p. m., Blogger Diego said…

    Además de pastillas para la depresión, las hay para "rendir más mentalmente", para "controlar la ansiedad", para ...
    Creo que hay que usarlas sólo en caso extremo, cuando la vida de la persona está en riesgo, y mientras eso no pase la persona debe analizar-se, para tratar de ver qué es lo que le pasa, cosa que en el ritmo de vida que tenemos no es fácil, pero no por eso deja de ser necesario, y a veces hasta imprescindible.

    Interesante tu Blog, lo encontré buscando en el buscador de Blogs de Google.

    Te dejo un link a mi Blog:
    http://hombreconocete.blogspot.com/

     
  • At 1:14 p. m., Blogger Sludgeman said…

    Creo que habria que distinguir entre una depresion cronica y una depresion por...
    Es logico estar deprimido si se murio un familiar, o perdiste el trabajo, o tu enamorada te dejo. En esos casos, la salida es levantarte de nuevo, porque el mundo no se acaba por el motivo x. LA depresion cronica es la que debe tratarse. El psiquiatra debe tratar de distinguir si la depresion tiene una causal o es cronica. Solo en el 2do caso deberia de tratarse con medicamentos tipo prozac, y ahi esta el problema. Hoy en dia, prozac (y similares) se ha vuelto la pastilla de la felicidad, la recetan como si fuera desenfriolito. ¿En verdad tanta gent sufre de depresion cronica? ¿o es facilismo ante la incapacidad de los especialistas en tratar las problemas sicologicos de otra manera?

     
  • At 9:36 p. m., Blogger Rain said…

    Andrès, creo que por desconocimiento hubo un tiempo que en mi caso fue -bienaventuradamente- relativamente breve donde no tomè ninguna pastilla. Vièndolo a distancia, creo que èstas me hubieran ayudado . Creo que a veces la fuerza de una deben ser potenciadas con cierta ayuda si acaso la depresiòn succiona las energìas.

    Salutes.

     

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