FACTÓTUM

Artículos de diversa índole, en especial, de corte cultural, que son publicados semanalmente en un diario de la colectividad peruano-japonsa llamado: Perú Shimpo. Los artículos incluyen: arte, ensayos, investigaciones, cuentos, temas de actualidad, etc. Actualmente, publico otros escritos, además de fotografías y pinturas que están relacionados a temas de mi interés -que por cuestiones de espacio-, no los puedo publicar en el periódico.

domingo, abril 17, 2005

La Iglesia Católica y la sexualidad: breves reflexiones

El viernes último -debo decir que no me sorprendieron para nada-, las declaraciones del Papa Benedicto XVI que criticó el uso de condones en la lucha contra el HIV y además mencionó que el "divorcio" y "una mentalidad anticonceptiva" entre otros factores, contribuyen a la "desintegración de la moral sexual".

Ante estas declaraciones, decidí referirme a un tema que había aplazado por varias semanas, y que voy a tocar tratando de basarme en fuentes bibliográficas de la iglesia católica misma.

"El Catecismo de la Iglesia Católica" (2004) es un documento que Juan Pablo II encargó a Joseph Ratzinger quien presidió en 1986 la elaboración de un proyecto de Catecismo que fue culminado y dado a conocer en 1992. Sirve de guía para la elaboración de los catecismos locales y da a conocer a los fieles y con exactitud el contenido de la fe católica, empero, no sustituye a los catecismos locales, pero alienta y es la guía para guardar la fidelidad de la doctrina. Quiero colocar algunos pasajes de este texto de 1068 páginas que me han llamado la atención:

"En el momento de su Bautismo, el cristiano se compromete a dirigir su afectividad en la castidad" (p. 768). Dentro de las ofensas contra la castidad de encuentran el placer sexual cuando es buscado por sí mismo, separado de las finalidades de procreación y unión (lujuria), la masturbación, la fornicación (unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio) y es además "gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana" (p. 769), asimismo como ofensa es considerada a la pornografía. Sobre la homosexualidad se menciona que "son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso" (p. 771), se dice también que no se les debe discriminar injustamente y que se les debe tener compasión y por supuesto "las personas homosexuales están llamadas a la castidad" (p. 771). El mismo catecismo en las páginas 775 y 776 mencionan que "la continencia periódica, los métodos de regulación basados en la autoobservación y el recurso a los períodos infecundos son conformes a los criterios objetivos de la moralidad (…) pero es mala "toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o como medio, hacer imposible la procreación".

Otro imprescindible documento de consulta fue el "Humanae Vitae. Sobre la regulación de la natalidad. Carta Encíclica. Pablo VI" (2003) menciona en el subtítulo "Graves consecuencias de los métodos de regulación artificial de la natalidad" lo siguiente: "No se necesita mucha experiencia para conocer la debilidad humana y para comprender que los hombres, especialmente los jóvenes, tan vulnerables en este punto tienen necesidad de aliento para ser fieles a la ley moral y no se les debe ofrecer cualquier medio fácil para burlar su observancia (…) Podría temerse que el hombre al uso de las prácticas anticonceptivas, acabase por perder el respeto a la mujer y, sin preocuparse más de su equilibrio físico y psicológico, llegase a considerarla como simple instrumento de goce egoístico y no como a compañera, respetada y amada" (pp. 18-19).

¿Por qué estoy en desacuerdo?

Porque se menciona que el bautizado "se compromete" a dirigir su afectividad en la castidad. La mayoría de personas fueron bautizadas en edades muy tempranas, sin uso de razón y por ende, sin la posibilidad de escoger si están o no de acuerdo con la doctrina católica. Qué pasaría si yo decidiera alejarme del catolicismo, ¿Me podrían dar un certificado de excomunión si lo quisiera o solicitara?, Por otro lado, el sexo fuera del matrimonio, la pornografía y la masturbación son consideradas ofensas, ni que decir de los métodos anticonceptivos como el condón, la píldora, o la anticoncepción de emergencia. La homosexualidad es un atentado en contra de la ley natural. La iglesia dice que un católico no debe discriminar injustamente al homosexual pero sí debe tenerle compasión -por supuesto éste debe vivir en castidad-. "¿Por qué compasión?" La homosexualidad no es ni una desgracia, ni algo patológico o nocivo que merezca conmiseración, es una actividad sexual más que no debería escandalizarnos.

Me causa además extrañeza aquel párrafo en donde se menciona que el uso de anticonceptivos podría hacer que el hombre pierda el respeto por la mujer y la considere simple objeto de goce egocéntrico, negando completamente el derecho de la mujer a disfrutar de una sexualidad plena y que pueda decidir cuándo y en qué situación tener hijos.

El divorcio atenta contra la "moral sexual" -nos dice la iglesia-, ¿es preferible una vida de sufrimiento y en muchos casos, de violencia familiar, sea física o psicológica por mantener en pie una doctrina?

Soy una persona que considera que la masturbación es una conducta normal y ningún motivo de vergüenza, que cree en la convivencia prematrimonial, que cree en el sexo seguro y responsable, que cree en la libertad de las personas para elegir los aspectos que rigen su desarrollo y vida sexual.

En una época como la nuestra en donde el Sida y otras enfermedades de transmisión sexual están a la orden del día, en donde los jóvenes se inician sexualmente más temprano, no estamos en la posición de impedir o decir "no tengas sexo porque es pecado", debemos dejar la doble moral o la pacatería y enfrentar el problema frontalmente. Los divorcios existen y muchas veces son necesarios, probado es que el condón es el único método anticonceptivo que usado correctamente, previene el contagio del HIV y que los métodos anticonceptivos llamados naturales, son estadísticamente muy ineficaces.

Señores, las instituciones deben saber cambiar, deben adaptarse y estar acorde con los nuevos tiempos. La iglesia ha cambiado mucho desde la época de la santa inquisición, y así como lo hizo entonces, lo puede hacer ahora.

Referencias:

"Catecismo de la Iglesia Católica" (2004). Ed. San Pablo y Conferencia Episcopal de Chile: Buenos Aires. / "Humanae Vitae. Sobre la regulación de la natalidad. Carta Encíclica. Pablo VI". (2003) Conferencia Episcopal Peruana y Paulinas: Lima

1 Comments:

  • At 10:56 a. m., Anonymous Diego Alonso Sánchez said…

    Sin duda la moral cristiana que nos ha gobernado los últimos mil años ha provocado un sin número de atrocidades culturales en nombre de dios. Ese sea su papel "divino" en nuestro mundo. Pero cuando se ha cruzado el umbral del siglo XXI y los avances tecnológicos nos dejan como hombres de las cavernas a los que no poseemos celular o utilizamos internet, resulta por lo menos ridículo pensar que el acto sexual es pecaminoso y contranatural.
    Es decir la sexualidad restringida a mero instrumento de reproducción, como lo quiere la Iglesia, debería ser la conducta natural.
    Si algo nos diferencia del resto de animales -tajantemente- es esta conciencia vital del goce pleno con el cuerpo, más allá de nuestra habilidad de elaborar complejas estructuras o abstraer el pensamiento para reflexionar en torno a la belleza de una hoja que cae en otoño. Quizás esta "suprema individualidad" de la conciencia y el espíritu humano sea la que fastidie tanto a la Iglesia que pretende atar y guiar ciegamente a su rebaño al "amor de dios". Bastaría contar con los dedos de las manos a los personajes más influyentes de arte, literatura y ciencia del último siglo para saber cuántos de ellos profesaban un dogma religioso a "raja tabla" que los haya estimulado en sus descubrimientos. No solo de la religión dominante en occidente, sino, también, de oriente y otros emisferios espirituales (no olvidar los Alfa & Omega).
    Bueno, este sería un alegato prolibertad sexual, pero no se vea como una afrenta a la creencia religiosa de cualquier índole, ya que, si lo vemos así, todo gobierno del hombre en la tierra trata de ser supremo y nosotros, que somos mortales, no debemos contrariarlo ya que también lo deseamos vigorozamente.
    Así es el juego de poder.

    Saludos Andrés

     

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