FACTÓTUM

Artículos de diversa índole, en especial, de corte cultural, que son publicados semanalmente en un diario de la colectividad peruano-japonsa llamado: Perú Shimpo. Los artículos incluyen: arte, ensayos, investigaciones, cuentos, temas de actualidad, etc. Actualmente, publico otros escritos, además de fotografías y pinturas que están relacionados a temas de mi interés -que por cuestiones de espacio-, no los puedo publicar en el periódico.

sábado, abril 09, 2005

Apuntes sobre el amor: Platón, Goethe, Wilde, Hesse, Kundera y otros

“Siempre nos parecen ridículas las emociones de las personas que hemos dejado de amar”
Oscar Wilde

El amor es uno de los temas más universales e inagotables que existen, y por ende, ha sido de interés común entre literatos, pintores, científicos, músicos, etc. a lo largo de la historia de la humanidad. Con seguridad podemos afirmar -con consentimiento de la realidad- que su definición más que matemática es muy relativa y personal.

¿Qué es el amor? Intentar definirlo es una empresa en extremo difícil y sobretodo muy pretenciosa que muchos pensadores han tratado de hacer a lo largo del tiempo, utilizando diferentes métodos y los más diversos enfoques.

Lo que pretendo hacer de una manera coherente y en la medida de lo que el espacio me permite, es un breve recorrido por las más variadas formas de ver el amor y por qué derroteros este sentimiento puede llevar a las personas.

Como sólido punto de partida en esta curiosa aventura, tomaré como primer ejemplo a Platón quien en su mito “El Banquete” describe que los seres humanos éramos una raza de hermafroditas, al ver esto, Dios nos dividió en dos partes formando a los hombres y a las mujeres respectivamente, seguido a esto, nos llevó y dejó deambular por el mundo. De Platón se deduce lo siguiente: el amor es encontrar la parte o mitad perdida de cada uno de nosotros que se encuentra en algún lugar de la tierra.

Otro planteamiento interesante sobre el amor y a lo que puede conducir lo trae el germano Johann Wolfgang Goethe en “Las desventuras del joven Werther” donde narra con gran emoción como una persona cegada por la pasión, la culpa, la miseria y el amor y, debido a un acongojamiento del espíritu por la imposibilidad de soportar los incansables sentimientos que se producen por una relación riesgosa, se suicida para no vivir tal tempestad. Goethe plantea el dolor intenso de una relación amorosa imposible.

Oscar Wilde afirma sobre el amor dos cosas que vale la pena citar: “El amor es simplemente una desordenada pasión con un bello nombre” y, “el amor es un sacramento de la vida; produce virtudes donde la virtud no existe y limpia a los hombres de todas las viles profanaciones de este mundo”. Wilde, siempre acucioso en sus juicios considera que el amor es en sí desordenado, hasta caótico e inexplicable en ocasiones, empero, el poder que tiene este sentimiento para cambiar a las personas, tiene probablemente un carácter casi mágico. Wilde considera además que no solo se puede dar este sentimiento entre hombre y mujer, plantea también la posibilidad del amor homosexual.

Por otro lado, me gustaría colocar una definición poco conocida de lo que es el amor (o de lo que debería ser), vale decir, el concepto oriental: “Amar y no necesitar”, esto implica un sentimiento que nos mueve a desear que la persona amada realice su bien, es decir el desarrollo de su personalidad, potencialidades, intereses, su adecuado desenvolvimiento en la sociedad, sus sueños, etc. Cuando todas las razones antes expuestas se logran, el amante se siente feliz y regocijado, aún si la persona amada no corresponde al amor que se le brinda y aún si esta persona nunca se entera del amor que se le profesa.

“El amor no debe rogar ni tampoco exigir. El amor tiene que tener la fuerza suficiente para llegar por si mismo a la certeza. Entonces ya no es arrastrado si no que arrastra” Es lo que Herman Hesse afirma como su particular definición sobre lo que es el amor. Un sentimiento tan fuerte que por si solo envuelve a los amantes y logra su unión en un sentido casi biológico -metafóricamente hablando-.

Milán Kundera plantea algo de una manera un tanto escéptica: “Nunca seremos capaces de establecer con seguridad en qué medida nuestras relaciones con los demás son productos de nuestro amor, de nuestro desamor, bondad, maldad, y hasta qué punto son el resultado de la relación de fuerzas existente entre ellos y nosotros”. El autor en cuestión plantea en “La insoportable levedad del Ser” que el ser humano no puede llegar a conocer si trata a una persona como la trata por algún sentimiento que tenga hacia ella o por algún interés ajeno a éste (o quizás ambos).

En las definiciones previas de amor se menciona a lo afectivo únicamente, pero pecaríamos de ignorantes si no reconocemos que los seres humanos poseemos una parte afectiva y una parte racional, tratemos de hacer algo diferente:

Partamos de una concepción en la cual además de que uno se siente regocijado por los logros, el bien y el desarrollo de la persona amada (si es que los tuviera), necesita su presencia física, que él o ella estén presentes, que estén al lado nuestro, que correspondan el sentimiento y que además de todo esto tengan las cualidades racionales que a la larga van a ser imprescindibles para el fortalecimiento y duración de la relación, me refiero a inteligencia, comprensión, valores, modales, cultura, deseo de superación, crecimiento personal a la par con la pareja, etc. A mi juicio estos dos aspectos son necesarios para poder formar una vida en común con alguien. Esto plantea un lado racional o cognitivo, muchas veces olvidado y raras veces tomado en cuenta.

Lin Yutang considera que los seres humanos “pagamos por lo que amamos”. Todo lo que se experimenta en una relación humana en general, es producto de cada uno de nosotros, es decir, que interpretamos la realidad de una manera particular y esto ocasiona los sentimientos y emociones vividos.

A manera de colofón: debemos reconocer el tipo de personas que somos, que motivaciones e intereses habitan en nosotros para poder entender y lograr construir la relación que anhelamos, y procurar no estar mutilando nuestra salud mental en base a quimeras que realmente pueden ser muy nocivas.

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